La protección abarca la torre, el tómbolo, el sistema dunar y los restos arqueológicos del entorno. Sumar Cádiz atribuye la decisión a años de movilización ciudadana contra la propuesta de la Autoridad Portuaria.
El Consejo de Ministros ha aprobado este 20 de octubre de 2026 la declaración del Faro de Trafalgar y su entorno como Bien de Interés Cultural (BIC), una medida que, según Sumar Cádiz, pone fin al proyecto de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz para destinar la antigua casa del farero a un negocio de hostelería. La decisión llega tras varios años de movilización ciudadana y en la víspera del aniversario de la batalla de Trafalgar.
La diputada de Sumar por la provincia de Cádiz, Esther Gil de Reboleño, ha celebrado la declaración y ha destacado el papel de los colectivos y vecinos que se opusieron al proyecto. “Hoy es un día para sentirnos muy orgullosas. ‘El Faro de Trafalgar no se vende’, lo dijo la gente de Barbate, de Los Caños de Meca y de toda la provincia, y hoy lo dice también el Gobierno”, ha afirmado. Gil de Reboleño ha añadido que la decisión es una victoria de la sociedad gaditana, que, según ha señalado, ha mantenido la presión para proteger este enclave.
La declaración no se limita a la torre del faro, sino que incluye el tómbolo, las dunas y los elementos arqueológicos del entorno. Entre los espacios protegidos se encuentra el sistema dunar, formado a lo largo de más de cien mil años y reconocido como Monumento Natural, además de integrado en el Parque Natural de La Breña y Marismas del Barbate.
El enclave alberga también restos arqueológicos de distintas épocas, entre ellos dólmenes de la Edad del Bronce, una villa marítima, una factoría romana de salazones, las termas del Varadero, una necrópolis altomedieval y una torre vigía del siglo XVI, identificada en el comunicado como la antigua Torre de Meca. El entorno está vinculado, además, a episodios históricos como el maremoto de 1755 y la batalla de Trafalgar de 1805.
El conflicto en torno al uso del faro se remonta a 2022, cuando la Autoridad Portuaria tramitó una concesión para destinar sus instalaciones a un restaurante. La propuesta provocó la respuesta de la plataforma ciudadana ‘El Faro de Trafalgar no se vende’, junto con colectivos ecologistas, asociaciones vecinales y ciudadanos que impulsaron recogidas de firmas y concentraciones para reclamar la protección del lugar.
Gil de Reboleño ha agradecido la implicación de quienes participaron en las movilizaciones y la actuación del Ministerio de Cultura. “Quiero dar las gracias a todas las personas que han peleado por Trafalgar, muchas veces sin que nadie les hiciera caso. Y al Ministerio de Cultura, que ha sabido escuchar a la ciudadanía”, ha manifestado. La diputada ha defendido que las instituciones deben respaldar a la población cuando se moviliza para preservar su patrimonio.
Sumar Cádiz también ha aprovechado el anuncio para cuestionar el modelo de desarrollo asociado al proyecto hostelero. La formación considera que la iniciativa suponía destinar un espacio público a una explotación privada y ha criticado que se planteen usos turísticos en enclaves naturales y patrimoniales. Gil de Reboleño ha sostenido que la provincia necesita alternativas económicas que generen empleo de calidad y bienestar sin aumentar la temporalidad y la precariedad.
“Lugares como Trafalgar hay que preservarlos, se puede hacer negocios en muchas otras partes”, ha señalado la diputada, que ha defendido un modelo de desarrollo para La Janda y el conjunto de la provincia que combine la actividad económica con la protección del agua, las dunas y el patrimonio, y permita a la población seguir viviendo y disfrutando de su territorio.




