La ordenanza reguladora, publicada la pasada semana en el BOP, también incluye zonas que pertenecen a la vía pública
Desde esta semana, el Ayuntamiento de Barbate aplicará una tasa cuanto menos novedosa en la comarca. Se trata de la tasa por la utilización temporal o esporádica de edificios, locales e instalaciones y enseres municipales propiedad del Ayuntamiento, cuya ordenanza reguladora ha sido publicada en el Boletín Oficial de la Provincia, haciéndola efectiva.
Esta ordenanza desgrana lo que a partir de ahora tendrán que pagar empresas, asociaciones y entidades por el uso de espacios y materiales del Ayuntamiento para la realización de actividades de cualquier índole. Esta forma de recaudación es novedosa en la comarca, pero lo que realmente llama la atención es que también se incluyan plazas públicas como zonas tasables.
Así, desde esta semana, las entidades que quieran organizar un acto, ya sea benéfico o con ánimo de lucro, en Barbate en lugares como la Plaza del Hoyo la Tota o la Plaza del Faro deberán pagar una cantidad de 100 euros al día (en eventos de 1 a 3 días), además de depositar una fianza de 200 euros. A eso hay que sumar las sillas, escenarios y demás enseres que sean necesarios y que ponga el Ayuntamiento.
Bien es cierto que existen ordenanzas de este tipo en otros ayuntamientos como Vitoria (País Vasco) o El Ejido (Almería), aunque en ningún caso recogen espacios de la vía pública como tasables, limitándose a regular los usos de centros propiedad de la administración.
La ordenanza ya causó polémica en el Pleno Municipal. El equipo de Gobierno de AxSí y PP la defendió señalando que su objetivo es cuidar lo que es de todos, a lo que desde el PSOE constestaron que era excesiva, tratándose de «una nueva tasa que tendrán que asumir los colectivos a la hora de realizar alguna actividad o espectáculo, que, en muchas ocasiones, tienen fines benéficos y están realizadas por organizaciones sin ánimo de lucro».
También está el tema de las exenciones para actividades con fines benéficos o sin ánimo de lucro, que no se contemplan «al no permitirlo la ley», según afirmó en el Pleno el alcalde, Miguel Molina. Sobre las bonificaciones se estudiaría la manera, aunque aún es algo a lo que no se le ha dado forma y que no se especifica en la ordenanza.
Tampoco recoge el documento que no se cobrará a entidades en cuyos actos colabore u organice el propio Ayuntamiento, por lo que las dudas entre el tejido asociativo de la localidad son lógicas, más teniendo en cuenta que en muchas ocasiones es sobre quienes recae el peso de la oferta de ocio para los vecinos.




