Las embarcaciones Costa Luz Segundo y Nuevo Ángel y Diego regresan con sus artes cargadas de algas y el sector alerta de pérdidas económicas para las familias.
La presencia del alga asiática vuelve a complicar la actividad de la flota pesquera de Conil. Las embarcaciones Costa Luz Segundo y Nuevo Ángel y Diego han regresado a puerto con sus artes prácticamente colapsadas por kilos de esta especie invasora, obligando a los pescadores a dedicar horas de trabajo a retirar el alga de unas redes destinadas a la captura de pescado.
Desde la Organización de Productores Pesqueros Lonja de Conil advierten de que el problema va más allá de la afección ambiental y pesquera. La acumulación de algas está provocando jornadas de trabajo perdidas, daños en las artes de pesca y un incremento de los gastos mientras los ingresos de los profesionales se reducen.
La situación preocupa especialmente a la flota por el momento de la temporada en el que se producen estas incidencias. Los pescadores temen perder una de las épocas más importantes del año, coincidiendo con mareas en las que tradicionalmente se obtienen capturas de mayor valor comercial y que resultan fundamentales para la economía de numerosas familias vinculadas a la pesca artesanal.
El sector asegura que el cansancio entre los profesionales es cada vez mayor ante una situación que se repite jornada tras jornada. Salir a faenar supone ahora la incertidumbre de no saber si las redes podrán trabajar con normalidad o acabarán nuevamente cargadas de algas.
Desde la organización pesquera consideran que el problema tiene también una dimensión social, al afectar directamente a los ingresos de las familias y a la continuidad de una actividad artesanal estrechamente vinculada a Conil.
«El problema no son solo las algas en las redes», señalan desde la OPP Lonja de Conil, que reclama soluciones ante una situación que continúa condicionando el día a día de los pescadores y poniendo en riesgo una actividad esencial para la economía local.




