La periodista y escritora Yolanda Aldón colabora con El Periódico de La Janda con este artículo de opinión en el que recuerda que la lucha por la igualdad debe ser una constante
Como cada año, hoy celebramos a todas las mujeres y hombres que reconocen la igualdad como un pilar fundamental de nuestra sociedad. El 8 de marzo no es solo una fecha en el calendario, sino un recordatorio de la lucha incansable por los derechos de las mujeres.
Sin embargo, este año siento la necesidad de expresar mi preocupación. La situación política mundial nos muestra un preocupante retroceso en derechos humanos y en la lucha por la igualdad real. Políticas cada vez más conservadoras, desde la primera potencia mundial, Estados Unidos, hasta el auge de la extrema derecha en Europa, amenazan los logros alcanzados tras décadas de lucha.
Este retroceso no es solo un debate ideológico, sino una amenaza tangible para los derechos de las mujeres. Las conquistas históricas, muchas logradas con esfuerzo y sacrificio, corren el riesgo de ser erosionadas. Las muertes de mujeres que han alzado la voz parecen caer en el olvido ante la pérdida de libertades fundamentales, incluso en países que deberían ser ejemplo de democracia y progreso.
Debemos hacer un llamamiento a la memoria y la acción coherentes lejos de las políticas que han tratado de enfrentar a la mujer contra el hombre.
Como madre, me preocupa que las nuevas generaciones no sean plenamente conscientes de lo que costó alcanzar estos derechos. Hoy en día, parece impensable que en España las mujeres no pudieran votar hasta 1933, gracias a la lucha incansable de Clara Campoamor. Pero este derecho, como muchos otros, no fue un regalo: se conquistó con esfuerzo y, en muchos casos, con exilio y sufrimiento.
Es alarmante que la juventud no estudie en profundidad nuestra historia y no comprenda que la libertad de la mujer está ligada a la política del momento. Si no se defiende activamente, puede desaparecer.
Por ello, ahora más que nunca, es esencial que las mujeres nos unamos desde lo local hasta lo global. Debemos generar un diálogo social femenino de compromiso, asegurando que los derechos conquistados no pierdan su valor ni sean vulnerados por discursos populistas que distorsionan la realidad.
Los peligros de la desinformación y la IA
Hoy, las redes sociales y las noticias falsas se han convertido en herramientas peligrosas de manipulación. Grupos extremistas, bien organizados y apoyados por la inteligencia artificial, difunden mensajes misóginos y xenófobos que calan entre los nuevos votantes. Es preocupante ver cómo el humor negro y los discursos de odio son normalizados por jóvenes que no perciben su impacto real.
Las madres y abuelas tenemos el deber de alertar y educar. Muchas de nuestras antecesoras ni siquiera pudieron aprender a leer o escribir, y sabemos bien que la palabra es poder. La educación y el conocimiento son las herramientas más eficaces para evitar un retroceso que nos devuelva a la ignorancia y la sumisión.
El reto laboral: igualdad aún pendiente
Desde mi experiencia como agente de igualdad, he constatado que muchas empresas con más de 50 trabajadores aún no cumplen con la obligación de implementar un plan de igualdad. Esto demuestra que la brecha de género sigue siendo una realidad. Las mujeres siguen enfrentando desigualdades salariales y laborales, además de cargar con el peso del cuidado familiar, muchas veces sin reconocimiento ni apoyo.
Si esta labor invisible y agotadora recayera solo en un 40% de los hombres, seguramente ya existiría una legislación que protegiera la salud física y mental de quienes la desempeñan.
Mi compromiso desde Vejer de la Frontera
Podría seguir enumerando preocupaciones, pero hoy quiero que este 8 de marzo en Vejer no sea solo una reflexión amarga, sino un punto de partida. Somos mujeres incansables, trabajadoras, fuertes y resolutivas. Nuestras cualidades se transmiten por naturaleza a las nuevas generaciones.
Por ello, propongo un pacto de compromiso real: que todas las mujeres de Vejer firmemos un documento de adhesión en el que nos comprometamos a luchar por la igualdad desde nuestro municipio.
Este compromiso debe extenderse a la provincia de Cádiz, después al resto de España, hasta consolidarse como un verdadero tratado de igualdad de la mujer en Andalucía.
No podemos quedarnos de brazos cruzados. Hoy, más que nunca, levantemos la voz y actuemos para que la igualdad no sea solo un derecho en el papel, sino una realidad en nuestras vidas.
Yolanda Aldón,
y espero que muchas mujeres comprometidas con su presente, y el futuro de sus hijas y nietas.




