El bilbaíno que dirigió Anaya Touring y acabó transformando la gastronomía gaditana recibe el Premio SER+ del Turismo por su papel decisivo en el renacimiento turístico de la localidad jandeña
Cuando Pedro Pardo llegó a Vejer de la Frontera en 1989, el pueblo era un rincón casi invisible del mapa andaluz. Aquel bilbaíno, periodista y director de la editorial Anaya Touring, llevaba años recorriendo el mundo y escribiendo sobre viajes en medios como El País o Viajar. Pero al tomar una curva de la carretera de Conil y ver aparecer Vejer, sintió —como él mismo dice— “un flechazo tremendo”. Compró una casa modesta y decidió quedarse, sin imaginar que acabaría contribuyendo a transformar para siempre el futuro turístico del municipio.
Su apuesta fue tan sencilla como valiente: abrir un restaurante en un lugar donde nadie creía que pudiera funcionar. Así nació el Trafalgar, en la Plaza de los Pescaitos, cuando Vejer apenas contaba con infraestructura hostelera. Pardo apostó por una cocina que combinaba la tradición andaluza con técnicas modernas y respeto por el producto local. El éxito fue inmediato: el establecimiento entró en la Guía Michelin con la distinción Bib Gourmand, convirtiéndose en un referente gastronómico y en un punto de partida para el renacimiento turístico de la zona.
Con el tiempo, su visión demostró ser pionera. Por ello, Cadena SER en La Janda le ha concedido el Premio SER+ de Turismo, reconociendo su papel fundamental en la transformación turística y gastronómica de Vejer. “No vine buscando un negocio —afirma—, vine buscando un lugar donde quedarme, y ese lugar acabó cambiando mi vida”.
Pardo reflexiona también sobre los nuevos retos del turismo y la amenaza que supone. “Vejer corre el riesgo de morir de éxito. No podemos permitir que el visitante desplace al vecino”, advierte. Rechaza las tasas restrictivas, pero defiende la necesidad de buscar fórmulas que preserven el equilibrio: “Hay que proteger lo que nos hace únicos sin cerrar las puertas al mundo”.
Con el reconocimiento SER+, Pedro Pardo representa la historia de un flechazo convertido en compromiso. Su mirada viajera y su fe en la autenticidad han situado a Vejer en el mapa del turismo gastronómico español. “Yo no descubrí Vejer —dice con humildad—, fue Vejer quien me descubrió a mí”. Un viajero que hizo del sur su destino final y de la pasión por un lugar, su legado.




