martes, marzo 10, 2026
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Abraham Sevilla: 25 años de música, humor y resistencia desde Barbate al mundo

El artista gaditano celebra su trayectoria con nuevas colaboraciones, un gran concierto en septiembre y la misma guasa con la que ha conquistado escenarios de medio mundo

El artista barbateño Abraham Sevilla cumple 25 años de carrera en la música. O al menos de manera «oficial», como él mismo puntualiza con una sonrisa cómplice. “Dije 25 para no parecer más viejo, pero en verdad son 35 si contamos lo de Barbate”, confiesa entre risas. Y esa mezcla de desparpajo, sinceridad y humor es justo lo que ha marcado su estilo durante estas décadas de trayectoria donde ha sabido entrelazar música y comedia como solo en Cádiz se puede entender: con arte, con alma y con guasa.

Para celebrar este aniversario, Abraham ha preparado una serie de colaboraciones que reflejan tanto su versatilidad como su capacidad para conectar con artistas de todo tipo. Ha grabado el single «Voy» junto a Antílopez —»un grupo que me encanta»— y tiene en marcha temas con figuras como el Sevilla de los Mojinos Escozíos y Pepe Mata, director de la Fundación Cádiz CF, con quien lanzará «Me han dicho que Cai», una reedición del mítico tema que cantó en el entonces estadio Carranza cuando el equipo ascendió a primera en 2005.

Pero la gran cita llegará el 28 de septiembre, coincidiendo con su cumpleaños, cuando organizará un concierto muy especial con invitados de lujo: músicos como Pepe Bao o Rafa Kas, además de muchos compañeros que han compartido escenario con él durante años.

Él explica que sus shows son siempre distintos, ya que está en que «meto un montón de canciones en la batidora y a ver lo que sale”. Porque ningún espectáculo suyo es igual a otro: “Hago muchos guiños al carnaval, cambio letras, juego con la ironía, con el sarcasmo, me meto conmigo mismo… eso es lo que me hace conectar con el público”.

En un mundo musical que ha cambiado radicalmente, Abraham ha sabido adaptarse a su manera. “Los discos ya murieron. Me pilló el cambio de formato. Ahora lo que funciona es un temita para estar vivo pa tu gente”, comenta. Aunque no descarta hacer en el futuro un vinilo “para un mercado muy concreto”, su prioridad es seguir creando con autenticidad y sin dejarse llevar por las modas ni por las presiones del negocio. “Nunca he tenido apoyo institucional en Barbate. Jamás. Pero yo sigo aquí, porque no lo he hecho por fama ni por salir en la tele, a mí no me ha respaldado una academia”.

Ese espíritu independiente lo ha llevado a recorrer escenarios de toda España y del extranjero, desde Francia hasta Japón. Ha tocado en casi todos los pueblos de España, en Londres, en Chefchauen, y su música ha llegado hasta Okinawa, en Japón. Ahora también forma parte del coro lírico de la Sinfónica de Sevilla, que estrenará la Novena de Beethoven en el Maestranza los días 10 y 11 de julio en conmemoración por los dos centenarios de la obra.

A pesar de todos esos logros, su mejor recuerdo es más íntimo: “Una vez en Grazalema, en un bar de la tercera edad, me esperaban unos abuelitos con papeles en la mano porque me escuchaban en la radio. Me emocionó. Fue precioso. Les dediqué el concierto. Esos son los detalles que valen”.

A lo largo de estos años ha compartido escenario y estudio con grandes nombres como Raimundo Amador, El Arrebato, El Canijo de Jerez o incluso Slash, el mítico guitarrista de Guns N’ Roses. Pero Abraham huye del ego y del estrellato vacío. “El ego te mata. Hay que tener los pies en la tierra y aprender siempre. En los conciertos se ve quién es de verdad y quién no”.

Él mismo se define como “demasiado cómico para los músicos y demasiado músico para los cómicos”. Ha probado suerte con los monólogos, pero reconoce que lo suyo es la guitarra, el piano, el violonchelo y la voz. “Mi refugio es cantar”. Y aunque reconoce que en su momento se quedó atrás por no apostar por las redes sociales, está dispuesto a “poner un pie en el futuro” y adaptarse al presente sin perder su esencia.

Abraham Sevilla no hace espectáculos, hace catarsis. Con su humor afilado, su talento musical y su capacidad para mirar al público a los ojos, lleva 25 años demostrando que se puede ser auténtico sin filtros. Y lo mejor es que, como dice él, «el público me ha enseñado a mí a hacer el show, no yo al público».

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