martes, marzo 10, 2026
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La UCA investiga posibles fosas comunes de represaliados durante la Guerra Civil en Barbate

Los trabajos de la Universidad de Cádiz han consistido en prospecciones con un equipo de georradar en una zona localizada en las inmediaciones del cementerio de la localidad

Esta semana, Barbate ha sido el epicentro de una labor de memoria histórica que busca arrojar luz sobre uno de los episodios más oscuros de la Guerra Civil. Un equipo de la Universidad de Cádiz (UCA), dirigido por el profesor Lázaro Lagóstena, ha llevado a cabo prospecciones con georradar en los terrenos traseros del cementerio de la localidad. Su objetivo es identificar posibles fosas comunes de represaliados de la contienda.

Los trabajos, enmarcados dentro de un acuerdo entre la UCA y la Consejería de Cultura, junto con el Comisionado para la Memoria Histórica de la Junta de Andalucía, forman parte de un proyecto más amplio que busca localizar y recuperar los restos de víctimas de la represión en distintos puntos de la provincia gaditana.

Tecnología al servicio de la memoria

El equipo de la UCA ha aplicado tecnología de última generación para analizar el subsuelo. Según explica el profesor Lagóstena, se empleó un georradar motorizado con una antena de barrido de dos metros de ancho, capaz de registrar datos desde la superficie hasta cuatro metros de profundidad. «Con este equipo obtenemos información sobre cómo responde el terreno a las señales electromagnéticas que enviamos. En laboratorio procesamos estos datos para generar una especie de tomografía del subsuelo. Así podemos detectar alteraciones en la composición del terreno y posibles indicios de fosas», detalla Lagóstena.

Las primeras pruebas se han centrado en una zona específica del cementerio de Barbate. Este emplazamiento fue seleccionado en base a varios indicios: testimonios orales de la época que hablan de movimientos nocturnos de vehículos pesados, supuestamente transportando víctimas, y fotografías aéreas de los años 40 y 50 que muestran remociones de tierra en el lugar.

Al respecto de esta prospección, el profesor e historiador Jesús Montero en su blog ‘Entre el mar y la meseta’, añade que «durante ese tiempo, y de una manera especial en los primeros meses tras la sublevación militar, fue frecuente que las tapias de los cementerios se convirtieran en lugares de fusilamiento y que en sus proximidades se enterraran en fosas comunes sus cuerpos, así como los provenientes de otros lugares». Montero también hace un detallado análisis de los represaliados en esos primeros días de la guerra en 1936, cuando Barbate aún era una pedanía de Vejer de la Frontera.

Volviendo al estudio de la UCA, Lagóstena también señala que «aunque la documentación histórica sobre Barbate es limitada, estos indicios nos dieron una base para planificar el trabajo. Ahora estamos en la fase de procesar los datos en laboratorio, y los resultados preliminares estarán listos en unos dos meses».

Un procedimiento minucioso

El proceso para localizar posibles fosas comunes se desarrolla en varias fases. En esta primera etapa, los investigadores recopilan datos en bruto. Posteriormente, los analizan con herramientas informáticas avanzadas para identificar anomalías en el terreno. Si estas anomalías resultan compatibles con la existencia de fosas, se pasa a una fase de comprobación mediante pequeños sondeos y, finalmente, a una intervención arqueológica para exhumar los restos.

Lagóstena subraya la importancia del rigor en este tipo de investigaciones: «No todo lo que detectamos es necesariamente una fosa. Podría tratarse de un pozo u otro elemento. Por eso es crucial corroborar los hallazgos antes de iniciar las excavaciones».

La actuación en Barbate no es un caso aislado. El equipo de la UCA ha realizado trabajos similares en otros municipios gaditanos como Chipiona, Sanlúcar, Medina Sidonia, San José del Valle y El Puerto de Santa María. Sin embargo, Barbate presenta características singulares, al encontrarse el área de estudio dentro del Parque Natural de La Breña. «Hemos contado con la autorización del parque y hemos informado a la corporación municipal, como parte del procedimiento», apunta Lagóstena.

Cuando se completen los análisis y se confirme la presencia de una fosa, se planificará una intervención arqueológica para recuperar los restos. Posteriormente, se elaborará un informe que será remitido a la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía.

En unas semanas, se sabrá si los datos recopilados en el cementerio de Barbate ofrecen nuevas pistas sobre el paradero de las víctimas de la represión franquista. Mientras tanto, el profesor Lagóstena y su equipo continúan su labor con la esperanza de avanzar en la recuperación de una memoria colectiva que, décadas después, aún espera ser desenterrada.

  • Texto: Sheila Anaya

 

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