El veterano hostelero de Barbate es reconocido por su trayectoria y su papel clave en la valorización del atún en la gastronomía española.
Los Jardines de la Atalaya de Jerez fueron el escenario de la 49ª Asamblea General de HORECA, un encuentro que reunió a más de 350 empresarios del sector hostelero de la provincia de Cádiz. Durante el acto, la Federación de Empresarios de Hostelería de Cádiz entregó sus tradicionales Insignias de Oro, con las que distingue a profesionales que, tras una dilatada trayectoria, han culminado recientemente su vida laboral.
Entre los galardonados destacó José Melero, propietario del emblemático restaurante El Campero de Barbate, reconocido por su contribución decisiva al prestigio del atún en la gastronomía nacional.
El presidente de HORECA, Antonio de María Ceballos, subrayó durante la entrega el papel pionero de Melero: “Fue quien colaboró a que el atún tenga hoy el prestigio, el consumo y la grandeza que ha alcanzado. Todos los restaurantes importantes de España tienen atún, pero el primero que lo tuvo fuiste tú, que lo pusiste en valor y fuiste, de alguna manera, la universidad del atún”.
Ceballos recordó también cómo grandes chefs del país acudieron en su día a Barbate para aprender sobre este producto: “Aquellos 50 mejores cocineros de España tuvieron que venir a El Campero para entender cómo se trabajaba y qué era realmente el atún, porque muchos solo lo conocían en conserva”.
Por su parte, José Melero agradeció emocionado el reconocimiento, destacando el valor colectivo de su trayectoria: “Recibir esta insignia es un honor que acepto con profunda humildad. Al mirar este viaje no veo mis propios logros, sino los rostros de las personas que me han acompañado”.
El hostelero quiso compartir el galardón con su entorno más cercano: “Este reconocimiento pertenece también a mi familia, especialmente a mi mujer y a mis hijas, que han sido mi motor, y a mi equipo, que ha hecho del trabajo diario un aprendizaje constante”.
Melero concluyó su intervención con un mensaje cargado de emoción: “Me llevo esta insignia en el corazón, recordándome que el verdadero valor no está en el metal, sino en el cariño que hoy me demuestran. Gracias por este viaje inolvidable”.




