Joaquín Olmedo acaba de entregar su tesis doctoral en la que plantea inhibir los reparadores de daño en células tumorales para impedir el avance de la enfermedad
Joaquín Olmedo, un joven de Zahara de los Atunes, ha entregado recientemente su tesis doctoral en Biomedicina con un enfoque prometedor para tratar el sarcoma de Ewing, un tipo de cáncer infantil poco frecuente y con baja supervivencia. Su trabajo, desarrollado en el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS), plantea una estrategia para debilitar a las células tumorales desde su núcleo: impedir que reparen el daño que sufren en su ADN.
«La idea era investigar nuevas terapias para este tumor que afecta principalmente a niños», explica Olmedo. «Nuestra hipótesis era que, si inhibimos las rutas que reparan el daño al ADN, las células tumorales no pueden sobrevivir y acaban muriendo». Esta vía de investigación, hasta ahora poco explorada en el campo del sarcoma de Ewing, podría contribuir a futuras terapias más eficaces y dirigidas.
Actualmente, los pacientes con este tipo de cáncer siguen siendo tratados con quimioterapia y radioterapia, igual que hace décadas. «No hay terapias específicas, aunque se ha investigado mucho en los últimos años», señala Olmedo. El joven investigador destaca que, en general, los sarcomas son poco conocidos y menos financiados, lo que ralentiza el desarrollo de tratamientos personalizados.
Aunque ya ha entregado la tesis, Joaquín continúa vinculado al proyecto y busca financiación para seguir avanzando en el laboratorio. “Esto no acaba con la tesis. Lo difícil ahora es seguir adelante sin recursos. Hay pocas becas y los laboratorios no tienen dinero para contratar. Muchos quedamos en un limbo”, denuncia. Su intención es continuar investigando en el ámbito público y no en el sector privado, donde los intereses comerciales pueden limitar la libertad científica.
Desde que cursaba la ESO, Joaquín tuvo clara su vocación científica. Se formó en Biomedicina en Sevilla, donde encontró una carrera que, según dice, “le venía como anillo al dedo”. Tras completar un máster en Granada y varios años en laboratorio, inició una tesis de cinco años con el respaldo de los doctores Enrique de Álava y Fernando Gómez Herreros, referentes en el estudio de sarcomas.
Olmedo insiste en que el principal obstáculo para avanzar en investigaciones como la suya es la falta de financiación y becas, y la escasa visión política a largo plazo. “Los ensayos clínicos pueden tardar 10, 15 o incluso 20 años. Pero la política quiere resultados a corto plazo, algo que puedan vender en las próximas elecciones. Así es muy difícil avanzar”, concluye con contundencia.




