La almadraba Punta Atalaya de Conil celebró esta ceremonia tras los trabajos de ‘calamento’ y previa al montaje de redes, que se realiza estos días a la espera de los primeros atunes
En la víspera del inicio de la campaña pesquera, la almadraba ‘Punta Atalaya’ de Conil vivió este miércoles una de sus tradiciones más singulares: el bautizo de los nuevos empleados y los enseres que se usarán en la temporada de pesca del atún rojo. Este ritual se celebra cada año justo un día antes del montaje de la almadraba en el mar.
En la nave en la que Punta Atalaya tiene su sede en el puerto de Conil, el párroco de la iglesia de Santa Catalina, Yelman Bustamante, realizó un rezo frente a los trabajadores, responsables de la OPP51 y autoridades locales, tras el que, brocha en mano, realizó la bendición de los almadraberos y los utensilios que se utilizarán a lo largo de la campaña. Desde las redes hasta las boyas y anclas, pasando por las corchas y cables de acero, cada uno de estos elementos fue “bautizado” para garantizar éxito de la temporada. En primera fila se encontraban también los cinco nuevos trabajadores que vivirán este año su primera campaña.
«Este digamos que es el bautizo cristiano, luego los almadraberos haremos otros bautizo más pagano en el mar, en la propia almadraba, con vino», explica Antonio Ponce, capitán de la almadraba de Conil, quien también espera que esta temporada sea fructífera.
Antes de la llegada del párroco y las autoridades, los almadraberos se afanaban por dejarlo todo listo, reparando enseres y apilando boyas. Este trabajo de preparación previa en tierra, denominado ‘calamento’ comienza varias semanas antes de hacerse a la mar para montar las redes, que en el caso de Conil se ubican frente a la playa de La Fontanilla.
Con las almadrabas gaditanas ya a pleno rendimiento, el sector espera lograr este año una cuota adicional, con la adquisición de 70 toneladas más a las asignadas para la temporada. En total, las cuatro almadrabas gaditanas recibirán un reparto de 1.643 toneladas de atún rojo salvaje, siguiendo el mismo esquema que en 2024. La almadraba de Barbate tendrá 454 toneladas, la de Conil 413, Zahara de los Atunes 426, y Tarifa, la más pequeña, 349 toneladas.
Así lo confirmó en el acto de bautizo la directora gerente de la OPP51, Marta Crespo, que aseguró que «es obvio que estamos sometidos a una cuota y de ahí no podemos pasarnos, pero la cantidad de capturas a las que puede llegar una almadraba es mucho mayor». Crespo recordó que «la almadraba no es sólo la pesca, la almadraba es toda una industria, es turismo, es todo lo que aporta a la zona».
De momento, queda mucho trabajo por delante a la espera de las primeras levantás, previstas para mediados de abril.

Los almadraberos recuerdan a su compañero Mané Campos
Los trabajadores de la almadraba de Conil quisieron también realizar un homenaje a su compañero Mané Campos Tamayo, fallecido el pasado año en un accidente ocurrido en su vivienda, cuando el techo de una obra le cayó encima. Mané, natural de Barbate, trabajaba como buzo de Punta Atalaya. Por eso, sus compañeros aprovecharon la ocasión para recordarle y rendirle homenaje, destacando que «no hemos podido hacerlo antes y consideramos que ahora es el momento, porque esta temporada lo vamos a echar mucho de menos».
El homenaje a Mané consistió en una ofrenda floral en el muelle del puerto de Conil junto con un responso oficiado por el padre Bustamante. Su imagen permanece en la nave de la almadraba, custodiada por dos centros de flores, para que su memoria siempre esté presente entre los suyos.
- Texto: Sheila Anaya




