La regidora conileña admite el reto que ha supuesto gobernar en un tripartito en estos dos años
Conil de la Frontera cumple dos años bajo el mandato de Inmaculada Sánchez, alcaldesa por AxSí, quien gobierna en coalición con el Partido Popular y Siempre Conil. Un pacto a tres bandas que, aunque funcional, no ha estado exento de tensiones. “Es complicado y negarlo sería idiota”, reconoce Sánchez. Las diferencias ideológicas han exigido, según ella, mayor esfuerzo y diálogo, “poniendo todo encima de la mesa” para llegar a decisiones que, asegura, buscan lo mejor para Conil.
Uno de los asuntos más espinosos abordados en estos dos años ha sido la tramitación de los Asimilados Fuera de Ordenación (AFOs). La alcaldesa aclara que, aunque se continúan concediendo en varios puntos del municipio, en la zona de la Dehesa de Roche no es posible debido a su carácter de monte público. Sánchez muestra su preocupación por los procesos judiciales abiertos que podrían derivar en nuevos derribos. “Los jueces están actuando de una forma muy tajante en esta zona”, advierte.
El acceso a la vivienda es uno de los principales retos del actual equipo de gobierno. Con cerca de 800 solicitudes de vivienda social, el Ayuntamiento trabaja en ampliar la oferta habitacional en un contexto difícil por la presión turística. Se han entregado recientemente 28 viviendas iniciadas por la corporación anterior y se está a punto de licitar una nueva promoción de 18 en Virgen de la Luz. Además, se ha estudiado el parcelario municipal para ofrecer suelo a la empresa pública Rosam para futuras promociones.
Sánchez destaca también el esfuerzo realizado para poner en marcha políticas habitacionales que se adapten a la realidad local, marcada por precios elevados y escasa oferta. El objetivo es garantizar el acceso a una vivienda digna a los conileños, sin renunciar al desarrollo turístico que caracteriza al municipio.
Sobre su futuro político, Inmaculada Sánchez no ha despejado aún la incógnita de si repetirá como candidata en 2027. “Aún no lo tengo claro”, admite.
«Estamos buscando cómo soportar la carga que supone Roche»
El problema de la depuración de aguas es otro punto clave del balance de estos dos años de mandato político en el Ayuntamiento de Conil. Inmaculada Sánchez denuncia que el actual anteproyecto de la nueva depuradora, en el que ya se han invertido 140.000 euros, no contempla un sistema terciario que permita reutilizar el agua para el riego agrícola. Lamenta que se haya planteado únicamente un sistema secundario, alejándose del modelo de depuradora moderna y eficiente que se esperaba para el municipio.
La falta de una depuradora adecuada está afectando directamente al desarrollo urbanístico de Conil. Proyectos como un nuevo complejo hotelero y una promoción de viviendas en la zona de Malpica están paralizados. Además, el proyecto se ha dividido en dos partes: el colector de Roche, cuya responsabilidad económica deberá asumir el Ayuntamiento, y la propia depuradora. “Entramos en buscar ese acuerdo para ver cómo el pueblo de Conil puede soportar toda esa carga que supone Roche”, explicó.




