Estos días se están demoliendo las viviendas de los antiguos trabajadores de la almadraba en La Chanca, unas casas que muchos vecinos veían como parte del patrimonio local
La reciente demolición de las casas de la almadraba en la zona de La Chanca, Barbate, ha generado un intenso debate entre los vecinos, especialmente en redes sociales como Facebook. Estas viviendas, con un fuerte vínculo con la tradición almadrabera local, están siendo derribadas en estos días en terrenos de propiedad privada, aunque se desconoce cuál será su uso futuro.
Las casas de la almadraba formaban parte del legado histórico de Barbate, ligadas a la pesca tradicional del atún, que durante décadas ha sido una de las actividades económicas y culturales más importantes del municipio.
Aunque no existe mucha documentación histórica sobre estas viviendas, sí se sabe que datan al menos de los años 20 del siglo pasado. Su uso fue albergar a las familias de los almadraberos procedentes de Isla Cristina y Lepe, en Huelva, – de ahí que se conozcan popularmente como «casas de los leperos» – que se desplazaban a Barbate para trabajar en la preparación de la almadraba y la captura del atún en primavera. Este complejo de una veintena de viviendas junto a la casa del arráez, o capitán de la almadraba, formaron parte del complejo del Consorcio Nacional Almadrabero en La Chanca en los años de bonanza.
Para muchos residentes, estos inmuebles representaban no solo un recuerdo del pasado, sino también un símbolo de identidad local, unas viviendas ligadas a la propia historia de Barbate y que permanecieron habitadas hasta hace pocos años.

La demolición ha generado opiniones encontradas entre los vecinos en redes sociales. Algunos han manifestado su descontento por la desaparición de un espacio con tanta historia, expresando su frustración en redes sociales y solicitando mayor protección del patrimonio local. Estos han expresado ideas como aprovechar el espacio como alojamientos turísticos o como museo almadrabero antes de su definitiva desaparición. Otros, en cambio, consideran que, al tratarse de terrenos privados, los propietarios tienen derecho a decidir sobre su uso, aunque aún no se ha confirmado qué se construirá en el lugar.
Hasta el momento, no se ha hecho público ningún plan concreto para los terrenos donde estaban ubicadas las casas demolidas. Esta incertidumbre ha incrementado la preocupación de algunos ciudadanos, que temen que el área pueda perder su esencia histórica en favor de un desarrollo inmobiliario o comercial.

La demolición de las casas de los leperos en La Chanca ha puesto sobre la mesa la importancia de preservar el patrimonio histórico de Barbate. Mientras se espera conocer qué ocurrirá con estos terrenos, los barbateños siguen debatiendo en redes sociales sobre el equilibrio entre desarrollo urbano y conservación cultural.
Lo cierto es que con esta demolición se va parte del patrimonio barbateño, como ocurrió hace unos años con otro complejo de viviendas de almadreberos, la parcela conocida como ‘real almadraba’ frente al puerto pesquero, y sobre la que desde hace pocos años planean proyectos como hoteles o apartamentos que no acaban de cuajar.




