El encuentro organizado por la Mancomunidad de Municipios de La Janda pasa a celebrarse el 5 de diciembre en la Casa de la Juventud de Barbate
Las II Jornadas de Memoria Democrática ‘Memorias de La Janda’ sufren un cambio de ubicación de última hora: el acto pasa a celebrarse en la Casa de la Juventud de Barbate el 5 de diciembre a partir de las 18.00 horas. El nuevo escenario deviene por causas ajenas a la propia Mancomunidad de La Janda, promotora del evento, con la colaboración de Diputación de Cádiz y el Ayuntamiento barbateño.
El encuentro tiene como protagonista a una mujer víctima del franquismo: María Silva Cruz, la Libertaria, que recibe in memoriam el Premio Memoria Histórica de La Janda ‘Luis Vega Sevillano’, a título póstumo, y que recogerá su nieta Rosa Pérez Gil. Las jornadas memorialistas tienen como epílogo el homenaje de la comarca a una figura emblemática y que representa la lucha de las mujeres y que, como legado, recupera y sostiene su familia, encarnada en Rosa Pérez.
La cita arranca a las 18.00 horas con la apertura institucional a cargo del presidente de la Mancomunidad de La Janda, Javier Rodríguez, el vicepresidente del ente comarcal, Francisco Guerrero, y la concejala de Cultura en el Ayuntamiento de Barbate, Ana Valencia. A renglón seguido tiene lugar una mesa redonda en la que participan Paqui Amores, funcionaria del Ayuntamiento de Barbate, el investigador Jesús Montero y el escritor y periodista Luis Miguel Rossi, que dialogarán sobre las ‘Memorias de La Janda’. La charla estará moderada por José Diego Amores, técnico de Cultura del Ayuntamiento de Barbate.
El acto sigue con el libro ‘Gaditanos deportados a campos de concentración nazis’, del historiador Ángel Medina Linares, que “recupera del cajón del olvido las vivencias olvidadas y desconocidas” de los “paisanos” de la provincia que “pasaron por el infierno de los campos de Mauthausen, Gusen o Dachau”, en palabras del autor. La obra recorre “la heroicidad de las vidas de los deportados y la influencia de estas en el desarrollo de nuestra sociedad” y sirve como “reconocimiento personal” a quienes sufrieron las “terribles” condiciones del destierro.
II Premio ‘Luis Vega’
El momento culminante de las jornadas llega (a las 20.00 horas) con la entrega del II Premio de Memoria Histórica de La Janda ‘Luis Vega Sevillano’ como homenaje in memoriam a María Silva Cruz, la Libertaria. El reconocimiento, a título póstumo, será recibido por Rosa Pérez Gil, nieta de la Libertaria y reconocida activista en asociaciones memorialistas.
“El premio de Memorias de La Janda recae este año en una persona que representa la lucha de todas las mujeres, ejemplos de vida y que, en casos como el de María Silva, fueron víctimas del franquismo y la sinrazón”, apunta el presidente de Mancomunidad, Javier Rodríguez. “Con estas segundas jornadas apuntalamos el compromiso institucional en materia de Derechos Humanos, la verdad, la justicia y la reparación, y es un honor que el galardón lleve para siempre el nombre de otra víctima muy querida e importante en nuestra comarca como es Luis Vega”, añade.
“Estas actividades son trascendentales para fomentar nuestra Memoria colectiva, promover el reconocimiento a las víctimas del franquismo y además desarrollar una cultura de paz cada vez más necesaria, dados los tiempos que corren, cargados de discursos de odio”, indica el vicepresidente y responsable de Memoria Democrática de Mancomunidad de La Janda, Francisco Guerrero. “Y es un acierto que, además de la mesa redonda y el libro sobre gaditanos en campos nazis, el premio ‘Luis Vega’ sea este año para María Silva, la Libertaria”, sostiene.
María Silva, la Libertaria
Sigue vivo el legado de María Silva Cruz, la Libertaria (Casas Viejas -ahora Benalup-, 1915 – Paterna de Rivera, 23 de agosto de 1936). “Tras el golpe de Estado del verano del 36 fue detenida y encarcelada, luego junto a otras mujeres fue ‘sacada’ y asesinada en un lugar indeterminado el 23 de agosto, su cadáver continúa desaparecido”, explica la biografía de María Silva publicada en la Real Academia de la Historia (RAH).
Su figura, continúa, “está enraizada en la historia de un pueblo -Casas Viejas (Cádiz)-, una ideología -el anarquismo- y la matanza que tuvo lugar en esa localidad en enero de 1933 para reprimir la declaración de comunismo libertario que había tenido lugar en el contexto del movimiento revolucionario desencadenado por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT)”. En el incendio de la choza de la familia Seisdedos, su familia, solo logran salvarse dos personas. Una era la Libertaria, que “se convirtió en símbolo de la brutalidad represiva y fue protagonista de numerosos artículos en periódicos, poesías y relatos, más o menos novelados, sobre su vida y asesinato”, amplía el texto.
Según el perfil en la RAH, “fue la primera de ocho hermanos y se crió junto a su abuelo Francisco Cruz, Seisdedos. A pesar de su juventud ya era conocida por sus ideas libertarias. Pertenecía a un grupo juvenil ‘Amor y armonía’ y solía llevar al cuello un pañuelo rojinegro, hechos que le habían ocasionado algunos problemas con la Guardia Civil del pueblo. En enero de 1933 recorrió las calles enarbolando una bandera cenetista. Tras escapar de la choza de su abuelo huyó al campo como la mayoría de los vecinos. A su regreso fue detenida, encarcelada en Medina y Cádiz. Finalmente fue puesta en libertad. Para entonces había conocido a quien sería su futuro compañero, el también anarquista Miguel Pérez Cordón. Juntos se fueron a Madrid. En 1934 regresaron a Paterna de Rivera, donde vivía la familia de Cordón. Allí nació en 1935 su hijo Sidonio”.




